Escrito por John King | El San Francisco Chronicle | 5 de octubre de 2013

Una de las mayores promotoras inmobiliarias del Área de la Bahía cumplió 30 años el mes pasado y organizó una fiesta, pero con algunos invitados que quizá no te esperarías: una familia de inmigrantes cuya hija está a punto de ir a la universidad y un hombre con discapacidad que pasó nueve años viviendo en la calle.

La conexión radica en que forman parte de los residentes de las 14 000 viviendas que ha construido desde 1983 Bridge Housing Corp., una organización sin ánimo de lucro con sede en San Francisco. Tras varios ciclos económicos, Bridge sigue ampliando su alcance geográfico y su misión general.

Además de servir de pretexto para celebrar una fiesta con 730 invitados y ponentes como el actor Edward Norton, la supervivencia de Bridge da fe de la tradición de la Área de la Bahía a la hora de construir viviendas para los residentes que más las necesitan. No solo por parte de Bridge, sino de toda la comunidad de promotores sin ánimo de lucro y arquitectos comprometidos que se ha ido forjando.

“Han adquirido un gran conocimiento sobre el sector de la promoción inmobiliaria, lo cual no es nada fácil”, afirmó John Rahaim, director de urbanismo de San Francisco. “Algunos de ellos tienen tanta experiencia a la hora de sacar adelante los proyectos como cualquier promotor con ánimo de lucro, y eso ayuda mucho”.”

Bridge se diferencia de otras organizaciones sin ánimo de lucro en que comenzó haciendo hincapié en la construcción: el mayor número posible de viviendas en el mayor número posible de comunidades. La financiación inicial procedió de una donación anónima de 10 000 acciones de IBM, valoradas entonces en $650 000. El primer director fue Donald Terner, quien obligaba a sus empleados varones a llevar chaqueta y corbata para transmitir una imagen de seriedad.

Terner falleció en 1996 en un accidente aéreo en Croacia. Su sucesora, Carol Galante, ocupa actualmente un alto cargo en el Departamento Federal de Vivienda y Desarrollo Urbano. La actual presidenta, Cynthia Parker, asumió el cargo en 2010 tras haber dirigido otra organización sin ánimo de lucro del Área de la Bahía, Mercy Housing.

Las organizaciones sin ánimo de lucro suelen crearse para dar respuesta a necesidades concretas de la comunidad. Estas necesidades pueden ser de carácter geográfico, como ocurrió en Oakland en 1966 con la creación de Satellite Housing. Community Housing Partnership, en San Francisco, se fundó en 1990 con el objetivo de proporcionar viviendas con servicios de apoyo a personas que anteriormente se encontraban sin hogar.

Cooperar y competir

A medida que el sector de la vivienda sin ánimo de lucro ha ido madurando —y la necesidad de viviendas para personas con bajos ingresos, sin duda, no ha desaparecido—, los distintos actores han aprendido a cooperar, además de a competir.

Por ejemplo, Community Housing Partnership y Bridge están colaborando en el proyecto de los apartamentos Rene Cazenave, que pronto abrirán sus puertas en la esquina de las calles Folsom y Essex, en San Francisco. El edificio, de ocho plantas, lleva el nombre de un defensor de la vivienda que falleció en 2010 y está siendo construido por Bridge, que ha reunido un presupuesto de $43 millones a partir de diez fuentes de financiación. Posteriormente, Community Housing Partnership se encargará de la gestión de los 120 apartamentos, que estarán reservados para personas que anteriormente se encontraban sin hogar e incluirán servicios de asesoramiento y atención médica.

Este edificio residencial, el primero en inaugurarse en el nuevo distrito Transbay de la ciudad, presenta una estructura robusta pero dinámica con marcados contrastes en tonos verde aguamarina y azul. Su aspecto recuerda más a un gráfico de gran tamaño que al de un edificio tradicional con planta baja, planta principal y planta superior. Sin embargo, en el contexto de las esbeltas torres acristaladas previstas para Transbay y Rincon Hill, junto a una salida del puente de la Bahía, las gruesas barras y franjas suponen un cambio de ritmo contundente.

Detalles decorativos del interior

El estudio de arquitectura es Leddy Maytum Stacy, uno de los seis estudios locales que se han especializado en viviendas para personas con bajos ingresos. Otro es Van Meter Williams Pollack, que está terminando un proyecto de Bridge en Oakland, Terraza Palmera. Este complejo incluye la rehabilitación de un hospital de convalecencia de 1912 para convertirlo en 84 apartamentos para personas mayores, así como la construcción de 58 viviendas unifamiliares en la parte trasera del amplio solar situado en International Avenue, cerca de la estación de BART de Fruitvale.

La restauración es una auténtica delicia; los arquitectos encontraron la manera de conservar detalles interiores que habían sobrevivido a la reconversión en oficinas llevada a cabo en la década de los 70, lo que ha dado lugar a sorpresas como las molduras clásicas situadas sobre las escaleras de incendios y una pared de ladrillo en uno de los lavaderos. La nueva ala constituye un contrapunto marcado, aunque discreto, a la estructura más antigua.

Otro indicio de su perdurabilidad es que las organizaciones sin ánimo de lucro están restaurando ahora los edificios que ellas mismas construyeron en su día.

Hay un ejemplo muy llamativo de esto en el centro de Oakland, donde la torre de viviendas para personas mayores de Satellite, situada en la calle 21 y construida en 1970, cuenta ahora con nuevas ventanas de doble acristalamiento, una mejora sísmica y nuevas y acogedoras zonas comunes. Pero lo que llama la atención es la fachada estampada, con una pintura que va del ciruela oscuro al dorado, además de los parasoles de metal perforado situados sobre cada balcón.

“En aquella época se consideraba que las viviendas de protección oficial no debían tener un aspecto bonito, sino que tenían que parecer sencillas y funcionales”, afirmó la arquitecta de Berkeley Anne Phillips. Su estudio llevó a cabo reformas similares en otras cuatro manzanas construidas en aquella época por Satellite Housing, empresa que se fusionó el invierno pasado con Affordable Housing Associates, con sede en Berkeley.

En una región donde el precio medio de la vivienda es de $540 000 —y los pisos en propiedad en San Francisco suelen costar el doble—, la necesidad de promotores sin ánimo de lucro es más acuciante que nunca. No pueden cambiar el rumbo de la situación, pero sí pueden ofrecer redes de seguridad y oportunidades a los residentes. A menudo, sus edificios también son construcciones atractivas y adaptadas a los peatones que enriquecen el entorno de sus barrios.

Bridge, Community Housing Partnership y Satellite Affordable Housing Associates son tres ejemplos. Se podrían haber mencionado otras media docena. La zona de la Bahía tiene la suerte de contarlos a todos.

Leer el artículo original